Iconos ortodoxos

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ICONOS ORTODOXOS

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Enero 2009

   

MADRE SANTA PARESQUEVA

MADRE SANTA PARESQUEVA

Icono de la Protección de la Madre de Dios (1 de Octubre)

Icono de la Protección de la Madre de Dios (1 de Octubre)
Santo Icono que se venera en la Parroquia de S. Andrés y S. Nicolás (Alicante)

Exaltación de la Santa Cruz (14 Septiembre)

Exaltación de la Santa Cruz (14 Septiembre)

martes 17 de noviembre de 2009

La luz en el icono ortodoxo




Esta enunciación plástica de la transfiguración y divinización del hombre tiene, desde luego, lugar también mediante otros procedimientos plásticos, pero especialmente por el que el teólogo moderno llama " iluminación o " estructura luminosa del Icono ortodoxo. El pintor de santos ortodoxo, en contraposición al pintor renacentista, que trabaja a partir de la sombra, estructura el Icono y le da forma literalmente a partir de la luz. En el arte del Icono, la paleta de colores se entiende como una paleta de luz. El pintor de santos mezcla los colores con luz, tal y como el santo " se mezcla con la luz, según la expresión de Simeón el Nuevo Teólogo.

Esta luz desempeña un papel peculiar en la pintura bizantina, se refiere al ser de lo representado y por consiguiente adquiere un carácter ontológico. " Dios es luz, y su humanización es la luz venida al mundo: " Pues vino y apareció la luz inaccesible. Esta luz, según San Gregorio Palamás, son las acciones no creadas de Dios. Y la luz que resplandece en los santos Iconos es precisamente esta "acción divina y, por tanto, lo esencial del contenido del Icono. La luz con la cual se ilumina el Icono ortodoxo no es la luz natural que procede de una fuente exterior determinada, de modo que obedezca a las inflexibles e impersonales leyes de la difusión de la luz en línea recta -con todas la consecuencias de estas leyes, como ocurre en el arte occidental. Es, por el contrario, una luz " que desciende de lo alto y que alumbra desde el interior lo representado, difundiéndose al mismo tiempo por todas partes, sin un foco determinado y sin punto de luz, que desharía la mostración de su ubicua presencia. Es como si bajara " fuego del cielo a la tierra e iluminara desde el interior toda la existencia humana. Para nuestra tradición iconográfica ortodoxa es la luz no creada del monte Tabor, que alumbró al Señor en el monte de la Transfiguración. Y precisamente la participación en esta luz no creada de la transfiguración substancializa lo representado, otorgándole hipóstasis e identidad; le hace ser lo que es. Una luz de tal calidad es la que ilumina las existencias benditas de lo representado, y constituye un adelanto y compromiso del octavo día de ultratumba -"llegada del Juicio Final. Por lo cual la luz del Icono tiene un carácter de " aparición divina como expresión de acciones divinas sobre lo creado y las personas que transfigura. Podríamos, pues, decir que el Icono ortodoxo hace plásticamente tangible la hermosa descripción de nuestro Padre entre los Santos Simeón el Nuevo Teólogo, referida a la transfiguración, por medio del fuego divino, es decir, por la gracia no creada, del cuerpo de los santos: " Y de este modo los cuerpos de los santos transformados por la gracia unida a su alma, o por el fuego divino, son santificados y se hacen también transparentes y llegan a ser muy diferentes de los otros cuerpos y más venerables.

De Theología y Vida.

sábado 3 de octubre de 2009

El Rostro (en el icono)



El rostro de las imágenes se puede afirmar que son el centro espiritual del icono. Estos rostros son presentados generalmente viendo hacia el frente, pues "la frontalidad significa presencia" y de esa manera tienen un contacto directo con quien las observa. Se encuentran siempre en actitud de oración, ya que su pensamiento está puesto en el Altísimo, sin embargo, parecen estar interrogando permanentemente a quien se aproxima a ellas.
Algunas veces los rostros se encuentran en una posición de "tres cuartos", es decir se dirige hacia el motivo principal del icono, sin embargo, su vista va hacia el frente. Este es el caso de la Virgen de Vladimir y de la Virgen de la Pasión, en los que la cabeza de la Madre se dirige al Hijo pero su mirada está orientada hacia quienes la observan. Otro icono con estas mismas características es el de "San Lucas en su estudio de pintor", su cabeza se vuelve hacia el trabajo que está ejecutando pero su vista está fija en el frente. Estas disposiciones fueron expresamente fijadas por el "Manual Herminio", que actualmente se encuentra resguardado en algún monasterio del Monte Athos.
Algunos rostro son presentados de perfil, su explicación icnográfica sería que los personajes así presentados aún no han alcanzado la santidad, un ejemplo se tiene en el icono de la "Natividad", en el que el rostro de los pastores adopta esa posición.
La iconografía rechaza tajantemente pintar la parte posterior del rostro, es decir, la nuca. En la Grecia Clásica llamaban a los eslavos "aprosopos", que significa "los sin rostro". En un icono de San Juan Bautista o El Precursor se puede ver su cabeza separada del cuerpo pero su cara es perfectamente visible. Esta simbología se basa en en un versículo del Evangelio de San Lucas que dice "El que pone la mano en el arado y mira hacia atrás no sirve para el Reino de Dios"
Mucho se ha dicho, en forma por demás crítica, que en los iconos el mismo modelo de rostro se repite una y otra vez. Cuanta verdad encierran estas palabras pero en vez de ser en su demérito son una alabanza ya que al ser plasmados en los iconos los rostros humanos, el hombre pasa a ser "el hombre nuevo" que habla San Pablo y que ha recibido ya la Gracia Divina pues a los ojos de Dios no existe diferencia alguna entre sus hijos.

M.Vega

jueves 16 de julio de 2009

Los cuerpos en la representación iconográfica


En los iconos, todos los cuerpos son representados altos y delgados, desprovistos de todo volumen, el que les es proporcionado por los amplios ropajes que ocultan cualquier apariencia sexual .
La delgadez del cuerpo indica la superioridad del espíritu sobre la carne, a la vez que acentúan su renuncia a las cosas materiales y a todos los asuntos terrenales.
Una de las críticas mas comunes a este estilo pictórico es la inmovilidad de las imágenes. Lo anterior denota la ignorancia sobre la iconografía bizantina, pues con la ausencia de ademanes que denoten alguna acción, se simboliza a la "Hagia Irene" es decir la Santa Paz. Los movimientos bruscos expresan lo contrario es decir el estado pecaminoso del hombre. Ninguna sombra es proyectada por esos cuerpos hieráticos, no solamente porque el icono está inmerso en la luz, sino que para Dios no hay sombras ni lugares ocultos.

M. Vega

domingo 12 de julio de 2009

San Efrén el Sirio (Icono contemporaneo)

martes 30 de junio de 2009

Paul Evdokimov: De la experiencia estética a la experiencia religiosa.



Lo absoluto es Dios, pero Dios sobrepasa la perfección abstracta de un concepto filosófico: Él es el Viviente,el Existente; en tanto que Amor, Él es Trinidad; en cuanto Amor, es Él mismo y el Otro, el Dios-Hombre. El mundo no existe sino porque es amado y su existencia es testimonio del Padre "que tanto ha amado al mundo" (Jn 3, 16) A la luz de esto, la contemplación, no estética sino religiosa, se revela enamorada de toda criatura; en el nivel de la "ternura ontológica", la contemplación se eleva por encima de la muerte, de la angustia y de las "preocupaciones", incluso por encima de los remordimientos, pues "Dios es más grande que nuestro corazón". En el trasfondo de la oposición radical entre el Ser y la Nada, entre la Luz y las Tinieblas, los textos de San Juan se centran en la inmanencia recíproca de Dios y el hombre. Desde este momento, es evidente que la verdadera Belleza no se sitúa en la naturaleza misma sino en la epifanía del trascendente que hace de la naturaleza el lugar cósmico de su resplandor, su "zarza ardiente"

Paul Evdokimov. El arte del icono. Teología de la belleza. Madrid. Ediciones Claretianas. 1991. p 29-30.
Del blog Dichosa Ventura.

viernes 19 de junio de 2009

Los iconos como testimonio de la Verdadera Fe Ortodoxa



En el contexto del dogma de la Encarnación, el icono (en Griego, imagen) es percibido como un mediador específico, que transporta la presencia mística desde el arquetipo sagrado al creyente. Siguiendo la relación icono – oración – salvación, incluso el Cristianismo antiguo (primitivo) consideraba que las imágenes santas eran capaces de abrir a los creyentes las puertas de la gracia de Dios.
El papel de los iconos es idéntico al del Evangelio, y su significado litúrgico, dogmático y didáctico no es una excepción porque la Sagrada Escritura y la imagen sagrada son una y la misma evidencia, expresada en dos formas diferentes, las cuales "se refieren a y clarifican" una a la otra.
La luz, expresada simbólicamente mediante el oro está en la base del lenguaje místico del icono ortodoxo. La elección del oro para el fondo y aureolas tiene que ver con sus características físicas que representan con la mayor adecuación las características de Dios Mismo, referidas en las escrituras y en los escritos de los Santos Padres de la Iglesia.
Colores y líneas en el icono construyen un espacio esencialmente diferente del de la pintura realista porque el icono no busca efectos ilusionistas, ni trata de engañar al observador, presentando lo representado "como visto".
Radoslav

sábado 6 de junio de 2009

¡Ven Espíritu Santo y permanece en nosotros!



Icono Pentecostés (pulsar sobre el icono para agrandarlo)

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Hieromonje Macario
Mi nombre es Macario, soy de nacionalidad española y pertenezco al Patriarcado de Rumanía como hieromonje en la comunidad ortodoxa rumana de Elche (Alicante) Parroquia de la Santa Protección de la Madre de Dios (Ermita de San Crispín) Esta parroquia pertenece a la Metrópolis para Europa Occidental y Meridional de la Iglesia Ortodoxa Rumana y está bajo la jurisdicción de Monseñor Timoteo (Lauran) Obispo del Patriarcado Rumano para España y Portugal, siendo nuestro Arzobispo Metropolitano Monseñor José (Pop).
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